Principios Fundamentales – Respecto al Significado de los Tèrminos Espagiria y Alquimia
de Peter Hochmeier
Tres pensamientos en particular, explican fàcilmente lo que es la espagiria. Al elaborar y explicar estos tres pensamientos nos acercamos màs a la imagen que, aunque inicialmente apenas descrita, expresa los principales aspectos.
Primero: El tèrmino „espagiria“ tiene el mismo significado que „alquimia“. Ambas palabras denotan el mismo concepto. La primera proviene del griego y la segunda tiene un trasfondo etimològico asiàtico. En las tradiciones hindùes de Ayurveda y Kalpa, Rasa Shastra (o Rasa Vidya) es el tèrmino que se utiliza en general. Entra otras cosas, ha sido traducido como „conocimiento hermètico“ (rasa = Mercurio / Hermes; literalmente: el „Espiritu de la Naturaleza“ o „Lo mutable de las cosas“). Finalmente, Paracelsus nos da el primer pensamiento, la primera y tal vez la màs explicita definiciòn de la alquimia/espgiria, que es: „El correcto manejo de las cosas pertenecientes a la Naturaleza“.
Paracelsus es citado a menudo en este contexto, porque es muy simple, directo y contundente en sus expresiones. Ademàs, en los siglos que siguieron, los expertos lo consideraron una persona de gran autoridad. Es innecesario decir que èl no es el primero ni el ùltimo en este „arte“; ni lo inventò ni lo cambiò considerablemente, ni fue el fundador de algo nuevo. Sin embargo, sigue siendo ùnico en la linea de los cientos que vinieron antes y despuès de èl. En definitiva, es necesario decir que la espagiria o la alquimia respectivamente, no han sido un fenòmeno tipico del periodo medieval. Aqui, la enorme cantidad de literatura que se produjo y se volviò disponible mediante el desarrollo de la imprenta, puede ser enganosa. Por otra parte, cando leemos en detalle alguno de los tratados de espagiria o Filosofia de la Naturaleza, frecuntemente encontramos afirmaciones tales como: „Difficilmente comprendemos est arte completamente – los mayores, sin embargo fuerongrandes maestros del mismo.“ Al consultar los textos de los asi llamados „mayores“, por ejemplo, los ectritos de los antiguos griegos, de los àrabes y del Lejano Orients, como Ko Hung de China, alrededor de 300 anos DC), encontramos nuevamente referencias a los „mayores“ que tenian maestria en el „arte“, de una manera mucho màs profunda. No es de extranar que se reclame que en cierta medida las vividas tradiciones alquimicas de India, Asia central y las regiones montanosas, le adjudiquen a su saber popular una edad de muchos miles de anos y que mencionen ademàs que el intercambio entre Oriente y Occidente siempre ha existido. Esto finalmente significa que las tradiciones habian sido mantenidas durante miles de anos y probablemente desde tiempos inmemoriales, y que Paracelsus las continuaba como uno de los recientes „Grandes seres“ pùblicamente conocidos en Occidente.
Para ilustrar de què se trataba todo esto, Paracelsus senalò que „el granjero, el bodeguero, el panadero, el tejedor etc., eran todos alquimistas“, porque „habian aprendido algo determinado de la Naturaleza“, por lo cual sabian còmo preparar las „cosas“ de tal manera que el individuo se beneficiaba en grado sumo. Esta actitud arcaica y profundamente humana encuentra su punto màximo en el arte de curar. Cuanto màs profundo es capaz de entender el ser humano a la Naturaleza, i.e. es „capaz de leer sus signos“ (ars signaturae), màs elevado y màs profundo es su arte alquimico, i.e. el „manejo de las cosas pertenecientes a la Naturaleza“. Asi, la „doctrina de las signaturas“ constituye la base de todo arte (... „el arte sin el cual a todos los demàs les faltaria algo.“ Paracelsus).
El tèrmino „arte“ – y esto nos lleva a un segundo pensamiento respecto a la espagiria – siempre ha sido un tèrmino habitual, tambièn usado ampliamente en las obras sobre la alquimia. Siempre ha sido interpretado de esa manera y todavia es el caso en las tradiciones vivas. En otras palabras: un mineral, vegetal etc. preparados alquimicamente son esa clase de „obras de arte“. Tambièn ha sido descrito como el „arte del fuego“, el „arte della separaciòn“ o „arte hermètico“ o „filosòfico“, respectivamente. Aùn el tèrmino original philosophos describe a una persona que era un hàbil artesano, que encuentra sus revelaciones a travès de la pràctica alquimica, i.e. a travès del „armonioso“ „manejo de las cosas“, desde la perspectiva de la naturaleza, y que era capaz de confirmarlas o corregirlas, respectivamente. Asi, la espagiria es definitivamente una „habilidad“ y – de acuerdo con la interpretaciòn original de habilidad – un „arte“. Aùn hoy en dia, la llamarìamos „artes y oficios“, aunque el trasfondo „filosòfico“ raramente està asociado al uso comùn de este tèrmino.
Volviendo a la comparaciòn de Paracelsus – en la que el granjero es un alquimista pues labra la tierra ayudando asi a la naturaleza a producir el grano, el panadero es un alquimista pues usa este grano al cocinar el pan, el bodeguero al hacer el vino y asi sucesivamente – todos estos artistas crean „viandas“, es decir, los bienes que una persona necesita para vivir; por su – puesto que depende de la calidad de su arte, como todos lo saben; cada pan, cada vino, tiene un sabor diferente y tiene tambièn un efecto diferente. Lo mismo se aplica a las preparaciones espagiricas, que son todas „viandas“, las cuales nuevamente, tienen un efecto acorde a la calidad del arte.
El tercer pensamiento sobre este tema „què significa la espagirica“ es la nociòn de que este arte existe en el proceso de desarrollo de las fuerzas formativas que estàn presentes en „las cosas de la naturaleza“. Màs allà de eso, „la idea“ de esas cosas es reconocida (ars signaturae) y por medio de procedimientos espagiricos se genera una forma material, que se hace asi disponsible. En este procedimiento los „ingredientes activos“ no son el tema central, pues la materializatiòn se produce sòlo como la expresiòn secundaria del efecto de las fuerzas. Pensar, observar y juzgar, con una orientaciòn meramente material, està considerado – desde al punto de vista de esta tradiciòn – como bastante primitivo, o, formulado a la manera de Paracelsus, „no tiene su base en la Naturaleza“, pues no puede comprender la parte mayor de la obra de la naturaleza y mucho menos conocer las verdaderas interrelaciones. Todos los sistemas vivientes estàn en primer lugar y principalmente „orientados por la fuerza“. Cuando la fuerza cambia, la materia tambièn cambia. Cuando la fuerza se retira, la materia queda vacia y sin vida, y sòlo puede tener un efecto obstructivo en los sistemas vivientes, (considerando que las palabras „tener un efecto“, en su verdadero sentido ya no son adecuadas). Por lo tanto, la naturaleza retira a la materia, de la cual las fuerzas – que estaban hasta aqui conectadas con la forma – se habian retirado, absorbièndola (a la materia) en el llamado „elemento de la tierra“.
Las fuerzas bàsicas de las individuos, la naturaleza y el cosmos, son „elementales“. Todas las tradiciones de todas las èpocas, tanto en Oriente como en Occidente, reconocen a los „cinco elementos“ que han evolutionado de la polaridad. La simple observaciòn de la naturaleza muestra el tipo „polar“ muy claramente: caliente-frio, dia-noche, hombre-mujer, sol-luna, fuego-agua etc. Terra, fuego, agua, aire y èter son las fuerzas elementales que entran en vigor a travès del continou juego entre las polaridades. Todos los sistemas curativos y naturopàticos coherentes se basan en este „fundamento filosòfico“ por la razòn de que se trata simplemente de la naturaleza misma. Sin esta base filosòfica, la ciencia de la acupunctura, por ejemplo, no habria sido posible, porque se origina del mismo conocimiento de la naturaleza (aunque los tèrminos „aire“ y „èter“ han sido traducidos hoy en dia como „metal“ y „madera“).
Cuando estas fuerzas elementales se expresan a travès de la materia, se conectan entre si de maneras muy especificas. Esta es la razòn de que se utilicen los tèrminos „fluidos“, „principios“, „doshas“ y atros por el estilo, en los diferentes sistemas. Asi, el tèrmino tradicional „bilis“, describe al „espectro del elemento fuego, comenzando con el elemento èter y pasando por el elemento agua“. El principio del „azufre“ es un tèrmino alquimista-hermètico que describe al proceso ya mencionado. En la (asi llamada) medicina china corresponde a los sistemas circulatorios functionales „vesicular biliar“, „corazòn“, „pericardio“, incluyendo al circuito functional del „estòmago“. En Ayurveda se denomina Pitta-Dosha con sus numerosos aspectos de Agni.
Los correspondientes lugares, functiones y tejidos del cuerpo en los cuales los diversos aspectos de este „espectro del fuego“ (el principio Sulphur i.e. „azufre“) ejercen su efecto, son numerosos y multifacèticos. En el arte espagirico ese mismo principio del azufre es reconocido – por ejemplo en las plantas – a travès de su color, su aroma, sus sustancias resinosas, oleosas, balsàmicas y demàs sustancias similares. Como este principio tambièn presenta lo semejante al „alma“ (anima) de las cosas de la naturaleza, es separado de la planta por medio de la destilaciòn, antes de que el principio Mercurio – por asi decirlo, su polo opuesto – sea digerido. Principio Mercurio significa aqui el „espiritu“ (spiritus) que se expresa en el reino vegetal, principalmente como alcohol, como agua sutil o como otros fluidos espirituales. Habièndose separado lo semejante al alma, surge lo mercurial, por ejemplo, mediante fermentaciòn o maceraciòn en alcohol, destilaciòn, rectificatiòn y asi sucesivamente.
Primero, tenemos el „conocimiento“ de que la naturaleza està compuesta de esta manera; segundo, comprendemos còmo se manifiestan estas tres fuerzas bàsicas en la materia – „en las cosas“ (ars signaturae); y finalmente està „el arte“ de ser capaces de procesar estas fuerzas, de limpiarlas („para llevarlas a su verdadero ser“) y por supuesto, finalmente reunir (coagular) esas expresiones materiales (aceites etèreos, destilado espiritual, color etc.) que se acercan màs a estas fuerzas.
El residuo vegetal que queda en forma prensada despuès de seguir los dos principios (pasos) descritos, es reducido por incineraciòn y calcinatiòn; se produce asì el tercero, el principio Sal. La unificaciòn de esos principios que se produce a continuatiòn, o màs bie sus expresiones materiales purificadas, resultan finalmente en la „esencia espagirica de la planta“. En la „sal de la planta“ ya descrita, esas fuerzas y aspectos del elemento tierra estàn predominantemente activos, lo que hace posible la manifestaciòn material de una determinada planta. Esas fuerzas estàn in forma salis mucho màs libres y màs accesibles de lo que estaban antes de su preparaciòn en el propio cuerpo de la planta. Esto es asi (desde el punto de vista hermètico) porque una de las principales cualidades del elemento tierra es la „inercia“ – como lo sabemos del conocimiento de la naturaleza. Un aspecto importante de esta „inercia“ es que su „exceso“ es inherente a todas las formas materiales. El „exceso“ y la „inercia“, aunque son naturales y necesarios para la existencia y el crecimiento de las plantas, por otra parte obstaculizan „el trabajo de su idea“ (segùn Paracelsus: su virtud – pues el tallo del maiz ocultaria la idea de „cocinar pan a partir del grano“ y por lo tanto no seria parte de este proceso, o como las hojas, el tallo y la raiz de la vid que estàn sòlo imbuidos de la idea de producir uvas hasta que maduran).
La inercia y su exceso estàn, sin embargo, vinculados principalmente a la porciòn insoluble en agua de las cenizas de la planta (caput mortuum) y se separan mediante la „producciòn de la sal de la planta“. De esta manera el artista espagirico es capaz de aproximar a la materia al punto donde las „fuerzas“ tienen su morada y desde donde pueden ser exteriorizadas para su uso màs acecuado. Sin embargo, todo el proceso en su verdadero sentido es „holistico“, ya que eventualmente las partes se „unifican“ (coagulan) de nuevo. En ese punto se considera que la planta ha „renacido en su esencia“ y que esta „esencia viviente“ es efectiva debido a la composiciòn tipica de las fuerzas elementales de la planta o màs bien a la fuerza especifica ùnica, inherente en su „idea“. Esta ùltima corresponde primero y principalmente al tèrmino Quintaesencia („idea / virtud“). Alcanzar la verdadera Quintaesencia es un „arte superior“ y es un hito importante en la escuela de la espagiria y acorde a la pràctica alquimica. Desde el punto de vista artesanal significa inter alia que la normalmente „fija sal sòlida de la tierra se ha vuelto volàtil“. En què medida y de què manera se logra esto, depende del ars signaturae y de la maestria del artista.
La Quintaesencia en el sentido màs amplio del tèrmino es idèntica al Elixir, por lo menos en tanto que la preparaciòn tenga un efecto „como el del elixir“ (i.e. ennoblecedor). En este contexto, Paracelsus proporciona un ejemplo ilustrativo: el proceso para producir la Quintaesencia es vertida sobre el bàlsamo fresco, con lo cual la quintaesencia es nuevamente extraida del bàlsamo. La quintaesencia es vertida sobre el bàlsamo fresco, con lo cual la Quintaesencia es nuevamente extraida del bàlsamo. El simbolo de Uròboro, el dragòn de la naturaleza que se devora a si mismo y se genera nuevamente, es una lùcida ilustraciòn de la frase de Paracelsus „la Quintaesencia tiene color y solidez“, lo que està vinculado a la pràctica del „manejo de las cosas pertenecientes a la Naturaleza“, que revela su contenido de acuerdo con el teorema de Hermes „haz a lo sòlidi volàtil y a lo volàtil nuevamente sòlido“.
(Peter Hochmeier)